martes, 14 de octubre de 2008

¿Cómo aflojar un tuerca atascada?


Hoy voy a explicar cómo se afloja una tuerca o tornillo –duros u oxidados- (en este caso de radiador de calefacción, aunque vale para lo demás), porque casi todos hemos tenido que lidiar con un toro cabezón. Abro con esto una nueva sección, la de Apaños, donde me gustaría ir explicando poco a poco cómo solucionar algunos problemillas de bricolaje casero según mi experiencia. Para ello atenderemos a la primera regla del bricolaje: “Si ya está hecho, cómpralo.”


El asunto que trato hoy es el de desenroscar sin misericordia un tornillo o tuerca rebeldes, que para el caso es lo mismo.
Lo primero es encontrar o tomar prestadas las herramientas necesarias: destornilladores planos, de estrella, Allen, etc., según sea la cabeza del tornillo y que se adapten a su tamaño, porque si no podemos cargarnos la herramienta o la cabeza; llave de tubo o carraca es lo suyo para las tuercas, pero según el tamaño de éstas es probable que lo suyo de verdad sea la llave de Grifa o Stillson (la llave inglesa, la de dos bocas o la de mordaza suelen resbalarse y cascar la cabeza de la tuerca sin ningún resultado), que es llave que muerde como hacienda y no suelta, como el matrimonio. Nótese que la tuerca deberá ser sustituida porque acabará algo desmejorada.

Procedimiento para aflojar tuerca de radiador atascada (si se resiste sería interesante quitar el radiador y trabajar con él sobre una mesa y bajo un contrapeso –tipo suegra culona o algo así- para que no se venza con la fuerza del tirón. Y recuerden que las tuercas de la parte izquierda de módulo abren al revés):

1- Se da un baño a la tuerca con ácido clorhídrico (salfumán [ojo con las pinturas]) o en su defecto refresco de cola. No, no es coña, porque al fin y al cabo es ácido. Si carecemos de los elementos anteriores echaremos mano del aceite en aerosol tipo 6 en 1, que es lo que casi todo el mundo tiene en casa, menos algunos chinos chapuceros, pero esa es otra historia.

2- Se ataca la tuerca con la grifa bien encajada, con un potente giro de… todo el cuerpo, ya lo verán. A ver, la posición del cuerpo en movimientos en que se ejerce tracción es importante, no ya por la salud de uno sino por el óptimo aprovechamiento del trabajo.

3- En casos extremos –mientras se tira de llave- podemos martillear el centro de la tuerca con un martillo, y no con la cabeza de un cuñado, para que las sales (óxido, cal, etc.) se animen un poco y vayan cediendo.

De este modo la tuerca debería comenzar a moverse. Es probable que se vaya deformando el cabezal en caso de tirar de grifa, pero al final ha de salir. Es cuestión de fuerza, maña y paciencia.

4- Si han llegado a este punto es que la tuerca viene acompañada de una simpática junta de silicona o plástico que ayuda a la estanqueidad de la unión y a la solidificación de la misma para alborozo del chapuzas. Lo que me ha funcionado es cortar la junta (mínimo 2 cm.) con un cúter u hoja de sierra de metal hasta llegar a la rosca de la tuerca. Una vez abierto ese camino el aceite, el ácido o la cola (no recomiendo un lapo porque se atranca) pueden penetrar para deshacer las sales.

Parece que ha quedado bastante claro. Si hay dudas, comentario al canto.