sábado, 18 de octubre de 2008

Regístreme ese muerto

Extracto del auto de un juez de la Audiencia Nacional al que se le han acabado las pilas del Tamagotchi:

2. Cursar oficio a los correspondientes Registros Civiles para que APORTEN CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN, en plazo de 10 días, a los efectos de declarar la extinción de responsabilidad penal, por fallecimiento de:

- Francisco Franco Bahamonde
- Miguel Cabanellas Ferrer
- Emilio Mola Vidal
- Fidel Dávila Arrondo
- Gonzalo Queipo de Llano y Sierra
- Nicolás Franco Bahamonde
- Ramón Serrano Súñer
- Juan Yagüe Blanco
- Entre otros.

Apoteósico. Creo que no voy a hacer más comentarios, excepto el de que un servidor está convencido de que, antes de llegar a ganar la oposición a judicatura, los interesados, tendrían que cursar un par de años de Historia de España, seis de sumas y restas con un dígito, y dos o tres trabajando la tabla del cero.

Desde aquí, y hablando en nombre de algunos parias indocumentados entre los que me incluyo, hago la petición de que se añadan a la lista, sin que se avengan a la causa de responsabilidad penal, los siguientes sujetos cuyo paradero en cuerpo presente se desconoce:

-Elvis Presley
-La guarra aquella de V que daba tanto miedo.
-Wally
-Turismundo, rey visigodo
-El jinete cachondo que perdió la cabeza en Sleepy Hollow
-Son Goku (al que se conceden dos meses porque va resucitando)

Si es que estamos rodeados de tontos. Manda huevos.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Pequeña historia de la humanidad

Cuando ves a la gente ir y venir, en sus camiones, en sus coches, en el autobús con la mirada perdida, te preguntas de qué va todo esto.

Un planeta que genera vida y que tiene un grupo de pobladores del reino animal que aumenta en número rápidamente y que su único fin, como especie, es sobrevivir para poder engendrar nuevos pobladores que perpetúen dicha especie. Este grupo de pobladores, los seres humanos, han de convivir en un medio de equilibrio con la naturaleza que los rodea para no extinguir los recursos que hacen viable la supervivencia. Hasta aquí todo más o menos claro a grandes rasgos, el problema deviene cuando al ser humano se le desarrolla demasiado el cerebro y comienza a pensar en exceso… Y crea el Estado, la religión, la moral, la ley, la justicia, etc., canalizando y mezclando estos ingenios en un sistema al que tiene a bien denominar Sociedad. La sociedad la forman los seres humanos y es muy diversa y variopinta, en ella caben todos los extremos: desde el nacimiento de un individuo hasta la destrucción del grupo. La sociedad evoluciona buscando, mejor dicho, dando a entender que lo favorable es encontrar el bienestar de los pobladores mediante unas reglas. Para encontrar el bienestar se crea un sistema económico, el toma y daca daca, en el que unos pocos se llevan el gato al agua (como hubo de pasar con el control de los recursos hídricos allá en Mesopotamia, en los albores de la civilización). Este sistema económico se basa en la división del trabajo donde, en teoría, los más preparados acceden a puestos superiores y de mayor intendencia, lo que no es cierto en absoluto ya que quizá debieran ser los más inteligentes, pero esto no es así.

Con el paso de los días, la gente (el común de los seres humanos) se acostumbra a vivir en serie y basa la vida en: nacimiento, crecimiento, formación, trabajo, jubilación y adiós muy buenas. Se nace y se crece con cierta misericordia de la sociedad. En la etapa de formación uno ya comienza a ver las orejas al lobo y comienza a rascarse detrás de la oreja. La vida laboral, el trabajo, constituye el aceptar que ‘esto es lo que toca’ y que nuestros mayores logros van a ser: obtener moneda de cambio para –entre otras banalidades- cambiar el coche cada cinco años; encontrar, si es posible, y juntarse con otro ser humano para que la vida, tributaria y escurridiza, no se haga tan cuesta arriba; no quedarse calvo antes de los treinta; agenciarse una superhipoteca a cuarenta años para asegurar el buen nombre de la estirpe; y poca cosa más salvo excepciones, claro, que siempre las hay y muy honrosas. La jubilación es la etapa en la que, le guste a uno o no, acaba comprándose un par de zapatos de rejilla y dos pares de zapatillas azules todoterreno con la suela de goma de estar por casa, y se encuentra como entretenimiento de los días el control de la obra pública y en el cuidado del huerto. Luego llegan las impedimentas y la despedida de este mundo atroz sin que se conmueva nadie más que la familia y algún amigo despistado. A veces ni eso.

Lo que yo me pregunto es ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Por qué nos ha tocado pensar? Si no discurriésemos más de lo convenido viviríamos en la felicidad circunstante y evolutiva de perpetuar la especie –de hecho, nos importaría un rábano, porque estaríamos programados genéticamente para sobrevivir y tener descendencia, sin tener que cavilar acerca de ello.
Uno se pregunta sobre la existencia y la no existencia, por los valores, por la dignidad, por los instintos y por el modo de que todo esto cobre algún sentido.

Mientras el cerebro evolucione nunca sabremos responder a la pregunta de ¿Por qué estamos aquí y cuál es nuestro objetivo? Tal vez tengamos noción de ello en el instante en que, por una causa no natural en sí misma, acabemos con lo que nos rodea y –no por efecto de capilaridad sino de idiotez y egocentrismo consumados- con nosotros mismos.
Aunque la vida fuese un sueño seguiríamos existiendo, porque es nuestra realidad holística y eso nadie lo ha de cambiar; por tanto es tangible, tiene un principio y un fin para nosotros y debería, si cabe, tener algún sentido. Eso creo yo.

martes, 14 de octubre de 2008

¿Cómo aflojar un tuerca atascada?


Hoy voy a explicar cómo se afloja una tuerca o tornillo –duros u oxidados- (en este caso de radiador de calefacción, aunque vale para lo demás), porque casi todos hemos tenido que lidiar con un toro cabezón. Abro con esto una nueva sección, la de Apaños, donde me gustaría ir explicando poco a poco cómo solucionar algunos problemillas de bricolaje casero según mi experiencia. Para ello atenderemos a la primera regla del bricolaje: “Si ya está hecho, cómpralo.”


El asunto que trato hoy es el de desenroscar sin misericordia un tornillo o tuerca rebeldes, que para el caso es lo mismo.
Lo primero es encontrar o tomar prestadas las herramientas necesarias: destornilladores planos, de estrella, Allen, etc., según sea la cabeza del tornillo y que se adapten a su tamaño, porque si no podemos cargarnos la herramienta o la cabeza; llave de tubo o carraca es lo suyo para las tuercas, pero según el tamaño de éstas es probable que lo suyo de verdad sea la llave de Grifa o Stillson (la llave inglesa, la de dos bocas o la de mordaza suelen resbalarse y cascar la cabeza de la tuerca sin ningún resultado), que es llave que muerde como hacienda y no suelta, como el matrimonio. Nótese que la tuerca deberá ser sustituida porque acabará algo desmejorada.

Procedimiento para aflojar tuerca de radiador atascada (si se resiste sería interesante quitar el radiador y trabajar con él sobre una mesa y bajo un contrapeso –tipo suegra culona o algo así- para que no se venza con la fuerza del tirón. Y recuerden que las tuercas de la parte izquierda de módulo abren al revés):

1- Se da un baño a la tuerca con ácido clorhídrico (salfumán [ojo con las pinturas]) o en su defecto refresco de cola. No, no es coña, porque al fin y al cabo es ácido. Si carecemos de los elementos anteriores echaremos mano del aceite en aerosol tipo 6 en 1, que es lo que casi todo el mundo tiene en casa, menos algunos chinos chapuceros, pero esa es otra historia.

2- Se ataca la tuerca con la grifa bien encajada, con un potente giro de… todo el cuerpo, ya lo verán. A ver, la posición del cuerpo en movimientos en que se ejerce tracción es importante, no ya por la salud de uno sino por el óptimo aprovechamiento del trabajo.

3- En casos extremos –mientras se tira de llave- podemos martillear el centro de la tuerca con un martillo, y no con la cabeza de un cuñado, para que las sales (óxido, cal, etc.) se animen un poco y vayan cediendo.

De este modo la tuerca debería comenzar a moverse. Es probable que se vaya deformando el cabezal en caso de tirar de grifa, pero al final ha de salir. Es cuestión de fuerza, maña y paciencia.

4- Si han llegado a este punto es que la tuerca viene acompañada de una simpática junta de silicona o plástico que ayuda a la estanqueidad de la unión y a la solidificación de la misma para alborozo del chapuzas. Lo que me ha funcionado es cortar la junta (mínimo 2 cm.) con un cúter u hoja de sierra de metal hasta llegar a la rosca de la tuerca. Una vez abierto ese camino el aceite, el ácido o la cola (no recomiendo un lapo porque se atranca) pueden penetrar para deshacer las sales.

Parece que ha quedado bastante claro. Si hay dudas, comentario al canto.

lunes, 13 de octubre de 2008

La dinámica económica

Yo no entiendo de dinámica económica, sólo sé que todo el mundo anda revuelto estos días porque, entre otras cosas, los bancos no prestan dinero pues –según dicen aunque eso no se lo cree ni Dios- no lo tienen. A ver, ¿un banco sin dinero? Esto en las páginas centrales de la Codorniz quizá fuera la hostia y hasta tuviera gracia, pero hoy es casi de mal gusto. Qué coño, es de muy mal gusto. Dices, ah, que no tienes dinero, ¿y de qué vives?, porque si no prestas euritos no puedes seguir rob… digo trincando beneficio, vamos, digo yo. Porque lo de los bancos no son intereses, no, es un hobby en toda regla. También dicen que no confían en nadie; ¿y por qué tenemos que confiar nosotros (y nos lo piden), que nos cobran hasta por el sobre que nos envían por correo? Ya me contarán. Y no voy a mentar lo del mantenimiento de la tarjeta porque acabamos mal.

Estoy bastante encabronado con esta filfa de la dinámica económica, que mueve los países, que sigo sin entender y lo que ustedes quieran, pero a mí cada día me acojona más llenar el depósito del coche aunque el barril de petróleo baje. Que esa es otra: y de estas un montón.

A los que se dedican a esa profesión, a especular con los intereses, el puto euribor y la madre que lo acuñó, puede parecerles algo excitante, pero a los que tienen el culo pelado de trabajar y pasar frío en los oficios más mundanos, no les acaba de excitar que cada vez sea más jodido llegar a fin de mes.
Tampoco sé por qué han subido el presupuesto de la Casa Real (pobrecillos, que tienen que pagar las bolsas en el economato) y por qué nos parece maravilloso que se congelen el sueldo los del Club Congreso mientras su presidente comenta: “nunca había ganado más dinero y trabajado menos.”
Pues nada, ustedes sabrán disculparme pero me voy a seguir pastando, que me cierran el corral.